¡Oh guitarra tan preciada! ahora calla apaciguada, no he llegado a tu boca, pero di ciertas puntadas.
Vistas de página en total
martes, 26 de abril de 2011
Punzada en el pecho
Harto hasta el cansancio, y cansado de estar cansado tras descansar todo el día. Una punzada en el pecho se acercaba para recordarle que aún vivía. Y su cerebro comenzaba a mandar señales equivocadas y su pierna se agitaba, su brazo se levantaba, y en el pecho sentía una punzada. Daba vueltas como un árbitro, sin pito ni uniforme, pero sentía chiflidos de su mente disconforme. Una vez más el ánimo es el que gana, el pasado el que te ata, y el presente el que te agobia. El futuro una proyección macabra, de tu manera de ver las cosas. El sonido en la oscuridad viaja igual que en la luz, pero ¿el sonido sin luz puede tener velocidad? Claro que no, eso representaría la falta de luz, sin luz el hombre no vive, el hombre crea conceptos, el sonido es un concepto creado por el hombre, sin el hombre no existe el sonido. Existe el fenómeno -sin nombre- o bajo la clasificación estúpida o inteligente de algún alienígena infradotado o superdotado colocando al hombre en el medio de estos dos. ¿Pero entenderían como los sonidos pueden influir en el profundo dolor en el pecho? ¿Tendría sentimientos, o dolores físicos? Seguramente deben tener sus propias miserias y dolores y malestares, pero cuando una punzada en el pecho siento, sólo siento que estoy yo, trato de olvidarme de todo y rezo para que se vaya; para no ser olvidado.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario