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martes, 26 de abril de 2011

Mi problema/La Tarotista Teresita

Ella me dijo que era mi padre. Las cartas se lo revelaron. Pero yo ya lo sabía. No era él mi problema, si no su triste esencia. Su manera de desprenderse de todo, para ocuparse de él y aferrarse a su conveniencia. Un poco de carne por un poco de dinero que más puede desear un hombre. Tal vez un poco de amor de vez en cuando o una triste emulación del mismo le viene bien. Poder escuchar esas falsas risas, poder acostarse en la cama con una mujer, en vez de con un cuchillo. Poder esconder el cuchillo sobre el placard, como algo distante; por que la mujer a su lado sueña, cuando él se siente el Super Hombre. Tantas mentiras acumuladas en tan pocas palabras, el encubrimiento revestido en ventaja en ambos extremos que se chocan. Por que los invisibles estados de euforia, se asemejan a botellas para ella, y el decadente hombre contento ... Ambos saben que mienten, pero no saben que el observador siente repulsión por su mentira. Ella quiere ser la reina que corone la cabeza quemada del rey destruído, por que en su mundo de calles estrechas y pocos faroles y tierra, se sentía ella misma, pero ahora es mucho más que ella. Es su lengua ignorante que habla al oído de un ente, alguien que fue para luego no ser y simplemente hoy no es nada. Y el que no es nada, no reconoce raíces y acepta la ignorancia, va en contra de su mísmisima sangre; por que la ignorancia se vende y no entiende razones, pero las raíces que uno deja, dejan de ser raíces de uno, cuando el uno, es uno más
ignorante.

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