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jueves, 9 de junio de 2011

Veinte minutos

Esperaba más preguntas, más planteos y cuestiones,
menos duda y más falta de pudores;
yo creí que acaso eso servía,
pensante paranoico que no deja escapar duda.
Pensante inflado de estar cansado,
rojo iracundo, bermejo irritado,
solo con otros dentro de uno,
tortura egocéntrica del paranoico.
Ya no existe el destino,
¡Tan banal y repentino!,
Ya no existe tu camino,
ser esclavo de si mismo.
Ya no creo en la forma,
pero la forma está,
cuando creo creerla,
¿resulta que asi se va?
Parece ser que la palabra,
solo existiendo da,
una muestra de persona,
que vos no pudiste dar.
Desnudarte de mentira…
pero al menos desnuda

La muda

Si no sos capaz de demostrar lo que sentís?
Para que te acercás, para que venís?
Si el orgullo del que pierde por cierto motivo,
lo mantiene la persona que perdió…
el motivo sigue vivo.
Y esta nada pretenciosa que me sumergió,
a esperar muestras de afecto, luego no se vió.
Hoy aún escucho sus palabras, ya cansado
de escucharlas o de verlas pues son nada.
Cuando puedas conocer el valor de las palabras,
¡Cuenta te darás que poco hablas!
Ansiedad y miedo, ansiedad por miedo al amor,
amor ansío con miedo, y el ansioso enamorado
busca en algún cuerpo el amor.
El calor de un cuerpo frio, cuando vestido de miedo,

¿justifica el amor, esta pérdida de tiempo?

Mas el miedo me devora,
me quita mi naturaleza,
se apodera de mi persona,
se burla de mi entereza.


La ansiedad no deja actuar,
ni al mayor edificante,
me siento, me paro, camino,
y no soy un caminante.

Todos los amores han hecho nido en el miedo,
¡ábrete!, no dudes un segundo,
pues la piel se caerá por tanta ansia
y se verá tu alma encadenada.

Es el miedo lo que me detiene,
me paraliza, me obliga a desandar
el tiempo que llevo esperándote,
hoy, de nuevo, te debo alcanzar.


Mis zapatos tan pesados, duele tanto...
cual puñal en el costado,
es dolor que no traiciona,
el saber que te he dejado.


¡Caminen! ansiosos pies cansados.
El amor es fuerza, el amor es guía,
espero que me guíe el amor,
y el amor seas vos querida.


No resisto sin recostarme,
bajo la embriaguez de tu calma,
¿qué he hecho? ¿qué ha pasado?
este alcohol ya no embriaga.


Ansiedad y miedo es amor, 
ansiedad... sólo deseo,
miedo al deseo es orgullo,
expresado en el ego.





Flor en roca

Hombre inseguro 
vestido de seguridad,
son los andrajos del tiempo
en mi cara una verdad.
Son los andrajos del tiempo,
los que vienen a enropar,
a este hombre orgulloso,
que no piensa desnudar.
Es la ausencia del vacío,
y el vacío en su ausencia,
el vacío en su presencia,
en presencia del vacío.
Es probable una expresión,
que se torna recurrente,
que acompaña siempre dudas,
de la mente es obsecuente.
Es vivir atolodrando,
es un juego infradotado,
es mentira que no puedo,
recusarme a jugarlo.
 Una roca es arena,
 un muerto luego flor;
 un hombre inseguro,
una flor en la arena.
Es problable que marchite,
o las olas se la lleven,
pues a esta flor en roca...;
base firme no mantiene.
Es la tierra su morada,
su lugar, su seguro;
¡Acomódate flor bella,
que una roca es algo duro!
No permitas que la roca,
tome parte de la tierra,
como yo que abro la boca,
cuando la mentira encierra.