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jueves, 1 de octubre de 2015

Tatuajes que me hablan del deceso y otras cuestiones

      Monotonía de un día de encierro. Ansiedad y pocas cosas por hacer en lo inmediato aunque muchas para dar respuesta a la brevedad.                               De repente todo se vuelve confuso y las incógnitas menos pensadas se hacen pensamiento. El reloj de arena arde en mi espalda y el infinito parece perderse en el tatuaje. No somos infinitos, aunque a veces crea que sí. La materia a la que damos vida, nuestra descendencia, son genes que se multiplican dejando un vestigio de lo propio, pero nuestro ser se hará polvo cuando pasen los años blancos. Luego perderse en la inmensa oscuridad parece ser un futuro poco ansiado, creo que pocos se dan cuenta que mueren al menos seis horas por día y le restan importancia. Esperan que la muerte sea un pasaje de visiones divinas, un retroceso al Jardín del Edén sin el pecado original. Anhelan olvidarse el cuento que vivieron por una simple mordida.                                                                                                      Andar sin ropajes y toparse con amigos en todas las direcciones; andar sin  ropajes sin saberlo y estrecharle la mano al enemigo que ahora es incondicioal para uno, como la madre para un hijo.                                                                                                            De cualquier modo perduraremos como materia, pero no como ser conciente de sentimientos y de pensamientos nobles egoístas y egoístas en su mal modo. Por que toda nobleza exige una fuerte preferencia por el ideal del yo pero al menos resulta en muchos casos benefactora para el otro. El egoísmo sin razón de ser es dañino y propio de las personas que construyen castillos en el aire y luego viven en ellos como realidad coherente.                      Existen muchos tipos de divisiones, el lenguaje es el perverso manipulador con sus categorizaciones. Para muchos el ying y el yang es sólo un dibujo, pero explica las reglas de funcionamiento del pensamiento en los problemas cotidianos: condena o juicio hacia el otro, culpa, reflexión y vista del problema desde el ángulo opuesto. Ese será otro tatuaje que proximamente mi espalda cargará y talvez arda y me depare con cuestiones como lo hizo mi querido reloj de arena infinito.