Tu cadera me espera,
o al menos me esperaba,
en los tiempos del querer,
que quedaron en la nada.
Escribo una nota atrasada;
de mis miedos arrastrada,
y a lo lejos veo una cara,
Protectora y Agraciada.
Que me mira y rie;
que me oye y llora,
y es entonces que tu Aurora
se desprende en mi persona.
Ya no queda tiempo vano,
ni razones, ni intervalos;
yo no pierdo más el tiempo,
y te digo que te amo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario