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martes, 26 de abril de 2011

El inconciente

17/08/08
¿Qué es el alma?
¿Dónde se encuentra nuestra esencia?
¿en los actos humanos, en la calma
en la reflexión o en la existencia?

Creencias. Inicio y final;
trato de encontrar mi centro.
Aunque la sintonía cambie, mantego el canal
(trato) de no modificarme en mis adentros.

¿Entro o golpeo?
me llama a lo oscuro
me enceguezco en el apogeo,
de ver tan frío muro.

Duro, temeroso, vulnerable,
empiezo a correr en su dirección.
Trato de quebrarlo, se mantiene estable.
Retrocedo a mi posición.

Ambición tuve de derribarte;
voluntad e inteligencia
para poder enfrentarte.
¡ Demasiada negligencia
al querer encontrarte !

Se que estás del otro lado
sin embargo me alejo,
me resigno a la suerte del dado
te dejo...,

¡ Oh inconciente querido mío !
Si algún dia decides mostrarte, avisame.
Que del muro no me fío.

La muerte y los padres

Guarda tus gritos farsante,
(mientras apuntó con el dedo),
grito. El tiempo incesante
fluye y tú solo tienes mitos.

Hablo con ella, en abstracto;
me pierdo en la infinidad
del no-tacto.
No comprendo el sentido,
de lo no percibido.
No entiendo la nada,
el todo y la nada, la nada es el todo.
El todo no es nada y es nada.
La muerte.

Los que te dan vida,
los mismos que te dan muerte.
La comprensión del tiempo,
el sentido del presente-futuro
como modo de vida; obligaciones.
Todo eso han dado los padres.

Introducción

Recuerdo que miraba
lo profundo de su ser
reflejado en mi mirada
somatizado en mí crecer

De manera muy extraña
los hechos se sucedían.
¡Avalanchas de migrañas
de deseos que morían!

Empezando desde cero
empezando del final.
Para que si este entero
se divide siempre; igual.

Cuando empieza esta historia
termina una anterior
de éxtasis, de euforia
en sentido de terror.

Como te extrañaba padre
y pensar que era pequeño
¡Ese perro que ladre!
Que me despierte del sueño

Te vi subiendo el morro
parecías una hormiga,
te tome como una araña
en mis brazos sin fatiga.

Pero todo ese veneno,
ese líquido ponzoñoso,
guardado en un terreno
después vería mi ocio.

Sin embargo en un instante
todo orgullo disipé,
me limite a mirarte
y en tus hombros yo lloré.

Llegada a Brasil

Llegamos a destino,
después de larga jornada.
No es fantasía, es genuino
mi abuela espera sentada.

Me toma de la mano
de ella yo no me acuerdo.
Me lleva a otro plano
de un mundo que hoy recuerdo

Salimos de la terminal
comienza mi nueva vida
con una mirada jovial
trazo nueva partida.

Nos presenta su morada
conozco nuevos parientes
con la cabeza agachada
me estoy mordiendo los dientes

Que ingenuo que era ¿verdad?
en esos primeros tiempos
con siete años de edad
recorriendo ya lo incierto

Son caminos diferentes
que me llevan a lo mismo
a mirar con otros lentes
la distancia al abismo

En este espacio heroico
mi madre era la guía
mis hermanos los guardianes
el umbral la propia vida

El peaje sufrimiento
de ayer hoy y mañana
el trofeo conocimiento
que sufrir es una hazaña

Cumpleaños 8

¡Que día tan feliz!,
ya ha pasado un mes.
Ese agosto frio y gris,
termina, y empieza Andrés.

Se recuerda su nacimiento
en una especie de ambivalencia,
felicidad triste que por momento
encierra también demencia

En un estado de locura,
mi madre arroja una bota
que termina con mi mesura,
pesada como una roca.

Cargada de pena ardiente
de todo lo que vivís,
termina en mi frente
y me abre una cicatriz.

Hoy la veo en un espejo
encuentro su significado,
todavía queda un reflejo
de todo remoto pasado

Idea

Entre el revoltijo de las veloces,
observo una también persistente.
Me quedo con ella y entre roces,
comienza a psicotizar mi mente

Tristeza

¿Qué es ese sentimiento?
Qué me hace dar vueltas toda la noche,
que no deja soñar al que por naturaleza es soñador.
Qué vuelve al más prestigioso rey en súbdito de su enfermedad,
que convierte el vino en agua, y no el agua en vino.
Qué permite que se derramen todos las aguas de los océanos,
y deja a Neptuno llorando de nuevo sus aguas.
Qué reduce al león en ratón.
Qué convierte en presente la involución,
y al hermoso Pegaso en Medusa, 
la cual torna a los más blandos
de corazón en rocas.
Qué deja que las flores se marchiten,
sin haberles dado oportunidad
de florecer más colores.
Qué transforma al más radiante Sol,
y que sigue haciéndome caminar
detrás de mi sombra.

El vendedor de chismes

Él era un hombre de mierda. Una mierda de hombre, un humano fecal. Que a la gente con su chusmerío solía impresionar. Y todos escuchaban al son de la melodía: "El programa número uno de la televisión Argentina" Y comenzaba con sus manos a moverse hiperquinético, y hablaba como Adolfo, pues atrapaba al público. Y sus soldados se reían y con él fabulaban, de las vidas de los otros, su vida aseguraban. No era milicia, aunque eran mercenarios, eran pagados para matar psiquis por sus honorarios. Todo deformado, estructuras en ruinas, en este país vivimos "Esta es la Argentina". "Última noticia, pelea de modelos". Tu modelo es la pelea, y tu modelo no es ejemplo. Buscás riña entre la gente, tal vez la encuentres o armés, tu manera irrita tanto, como escuchar hablarte. Vos creaste tu poder y aseguraste tu fortuna, apareciendo como un fantasma, escondido como chusma. Repudio tanto tu fuerza, tu manera de crear diálogos, por que aunque lacra seas, apareces en los diarios. Inteligente rata, escondida entre la mugre, y la mugre quiere ratas, ya son ratas de la mugre. Seguí apareciendo nomás, probablemente te vea, pues tu programa distrae ¡es el reflejo de nuestra miseria!.

Frío, verso y papel

El frío de la madrugada,
paraliza su insistente mano,
estúpida se vuelve la misma
y se esconde en el vacío bolsillo.

El papel y el verso;
el primero en la mesa,
lo segundo en la cabeza,
se translada hacia su mano.

La mano vuelve a temblar;
el papel paralizado,
espera el cálido trazo
de lápiz o de tinta.

Estúpida promesa de dos,
del verso y del papel,
el frío que siente aquél,
no permite relatarlo.

El viento del tiempo

Por que el viento, en el tiempo, hizo resonar mi tímpano
El cuento del viento en el tiempo,
creo en la gente miedo y lamento.
El miedo del cuento en el tiempo,
fundó poblaciones que agudizaron su tímpano.
El tímpano agudo como el viento,
escuchaba el cuento del tiempo.
Rezonaba el cuento ..., ¡afuera la gente!
El viento allá  fuera tronaba,
cual tiempo de cruento lamento.
El cuento del tiempo era cierto.
El tiempo del cuento; lamento.

Ezquisofrenia

Ella estaba perdida. En un mundo de ideas parásitas y fantasmas transitorios. Deambulaba en sus sueños pálidos y veía el cielo cubierto. En su mejor postura femenina con el brillo del cabello resaltando sobre cualquier blanco horizonte, ella mostraba las mejores facetas de sus risas. Caminaba por la Avenida Santa Fe, llegaba hasta el hipódromo y se sentaba en el suelo a imaginarse los caballos desde afuera. Como disfrutaba imaginar; imaginaba tanto que la realidad se volvia idea, y la idea realidad. Ezquisofrenia decían que sufría.Ahora el blanco de la sala, iluminado por el blanco de la luz de hospital, sumado a su blanco color de piel, me muestra que ya no piensa tanto como antes. O que sueña mucho más, pero ni siquiera lo puede recordar... Por que la medicina le dice que se calle. Por que la atan con sus formas de medicina. Ella era muy suave. Ligera, en el buen sentido de la palabra. Era soñadora, en el buen sentido de la palabra. Ahora su nombre se convirtió en palabra prohibida.Y sus sueños, se vieron como malas palabras. Y yo soy este hombre que piensa  esto y se preocupa por mí, por que él me quiere y yo lo quiero, y me está esperando en el pálido cielo, lejos de la blanca luz de hospital y del blanco color de mi cara. "Pero al final de cuentas cuando muera, todo será blanco", me dijo la muchacha desde la camilla.

Riéndose de la muerte y de vos

La finalidad de este texto es hacer reír al lector. A ver...., no se me ocurre nada gracioso. La muerte es la única verdad que conocemos. A partir del día que nacemos comienza a correr el reloj de arriba para abajo.¿Qué gracioso, no ? Estos minutos en lo que escribo, son "fracciones de tiempo" que estoy perdiendo, y cada vez queda menos.¿Qué interesante, no? Mejor no escribo más. Prefiero reir  solo y aprovechar mi pequeño lapso de vida.
Adiós.

Mi problema/La Tarotista Teresita

Ella me dijo que era mi padre. Las cartas se lo revelaron. Pero yo ya lo sabía. No era él mi problema, si no su triste esencia. Su manera de desprenderse de todo, para ocuparse de él y aferrarse a su conveniencia. Un poco de carne por un poco de dinero que más puede desear un hombre. Tal vez un poco de amor de vez en cuando o una triste emulación del mismo le viene bien. Poder escuchar esas falsas risas, poder acostarse en la cama con una mujer, en vez de con un cuchillo. Poder esconder el cuchillo sobre el placard, como algo distante; por que la mujer a su lado sueña, cuando él se siente el Super Hombre. Tantas mentiras acumuladas en tan pocas palabras, el encubrimiento revestido en ventaja en ambos extremos que se chocan. Por que los invisibles estados de euforia, se asemejan a botellas para ella, y el decadente hombre contento ... Ambos saben que mienten, pero no saben que el observador siente repulsión por su mentira. Ella quiere ser la reina que corone la cabeza quemada del rey destruído, por que en su mundo de calles estrechas y pocos faroles y tierra, se sentía ella misma, pero ahora es mucho más que ella. Es su lengua ignorante que habla al oído de un ente, alguien que fue para luego no ser y simplemente hoy no es nada. Y el que no es nada, no reconoce raíces y acepta la ignorancia, va en contra de su mísmisima sangre; por que la ignorancia se vende y no entiende razones, pero las raíces que uno deja, dejan de ser raíces de uno, cuando el uno, es uno más
ignorante.

Quien dijo que no y que si

Yo.Mis hermanos. Mi madre.
Vos. Tu amigo. Mi padre.
Tus conocidos. Todos coincidimos.
En qué dijimos. Fuertes sonaron las palabras.
Si.No. En situaciones molestas.
Palabras dolorosas tal vez,
un si y un no a la vez.
Para cada persona, una sola respuesta.

Punzada en el pecho

Harto hasta el cansancio, y cansado de estar cansado tras descansar todo el día. Una punzada en el pecho se acercaba para recordarle que aún vivía. Y su cerebro comenzaba a mandar señales equivocadas y su pierna se agitaba, su brazo se levantaba, y en el pecho sentía una punzada. Daba vueltas como un árbitro, sin pito ni uniforme, pero sentía chiflidos de su mente disconforme. Una vez más el ánimo es el que gana, el pasado el que te ata, y el presente el que te agobia. El futuro una proyección macabra, de tu manera de ver las cosas. El sonido en la oscuridad viaja igual que en la luz, pero ¿el sonido sin luz puede tener velocidad? Claro que no, eso representaría la falta de luz, sin luz el hombre no vive, el hombre crea conceptos, el sonido es un concepto creado por el hombre, sin el hombre no existe el sonido. Existe el fenómeno -sin nombre- o bajo la clasificación estúpida o inteligente de algún alienígena infradotado o superdotado colocando al hombre en el medio de estos dos. ¿Pero entenderían como los sonidos pueden influir en el profundo dolor en el pecho? ¿Tendría sentimientos, o dolores físicos? Seguramente deben tener sus propias miserias y dolores y malestares, pero cuando una punzada en el pecho siento, sólo siento que estoy yo, trato de olvidarme de todo y rezo para que se vaya; para no ser olvidado.

Andrea

Tu cadera me espera,
o al menos me esperaba,
en los tiempos del querer,
que quedaron en la nada.

Escribo una nota atrasada;
de mis miedos arrastrada,
y a lo lejos veo una cara,
Protectora y Agraciada.

Que me mira y rie;
que me oye y llora,
y es entonces que tu Aurora
se desprende en mi persona.

Ya no queda tiempo vano,
ni razones, ni intervalos;
yo no pierdo más el tiempo,
y te digo que te amo.

Para Lucas desde mi Alma

Hijo del rigor;
de la exigencia y la pelea,
de haber sacado frutos,
ninguna duda queda.

Cansada cara blanca,
disfrazada de locura,
entendida de manía
o entendida de amargura.

Flaco, alto, bello,
inteligente, diplomático.
Oliendo los cabellos
de la madre; matemático.

Pesando en la balanza,
lo que pesa y lo que no,
inclinada a un costado
tal vez la vea yo.

Pues la misma diplomacia,
es mentira y burocracia,
como la carrera misma,
de abogado es falacia.

Aprendiste a no pensar,
en razones sin sentido,
que sentido absoluto
de tu vida, son motivo.

No existe lo Sagrado,
entre seres terrenales,
existimos entre iguales,
y vamos como ganado.

La enfermedad y la salud,
el vacío y la plenitud,
Jesús y Satanás;
unos menos, otros más.

Pero nadie está exento,
de tener un fuerte acento,
de ser igual violento,
por ausencia o a destiempo.

Y llegando ya este día,
veintidós años de vida,
es un ocho en Morfeo
tu mayor guía y trofeo
la que te vió nacer
en el día de la mujer.

El espejo en poesía burda

Tal vez sean ellos, tal vez sea yo
el que no cree en los otros
en si mismo no creyó.

Pues vos sos mi reflejo;
yo el tuyo también,
si cada uno es el otro,
se olvida quien es quien.

Todos somos uno,
y uno es uno para uno,
es más importante que Neptuno,
mis razones que parten del otro.

Varios somos en un cuerpo,
pero al fin un cuerpo somos,
somos uno, somos todos
somos nada por los otros.

Fallas psicológicas

Cuando fue al dentista con su madre le contó con orgullo a su odontóloga que se cepillaba los dientes siete veces por día. Ella río, pero vio sus encías cortadas y sus dientes que cada vez perdían más esmalte. Frente a esto quiso hablar con la madre, cuyo nombre es María. Trataré de contextualizar lo que relato, para una mejor comprensión. Está claro que cualquier odontólogo no repararía en hablar frente a su paciente, aunque niño, delante de su madre y padre. Lo que sucede es que Sandra era prima de esta madre, y bien conocía los conflictos que se vivían en su casa y de los cuales su paciente mostraba huellas. Marcada la cita, Sandra le   explicó a María que estaba preocupadapor su hijo. María, que bien sabía hacerse la sonsa y encubrirla suciedad, se mostró sorprendida. El encuentro termino siendo un desencuentro entre primas, en donde una de ellas le recomendó que llevara a su hijo al psicólogo, lo cual fue el disparador de ciertas distancias. Sabiendo esto, podemos seguir. Juan José no pudo ver más a su tía por este distanciamiento, ni siquiera en su rol de dentista. Por lo que la familia se nucleó cada vez más y en esta burbuja de mugre Juan seguía mostrando una dentadura perfecta aunque unos compartamientos agresivos en el colegio. Obligatoriamente debió hablar con la psicopedagoga de la institución, la cual lo derivó a un psicólogo. En una de esas tantas sesiones, José que no era tan pequeño ya, saca a la luz lo sucedido entre madre y tía. En resumidas cuentas su psicólogo relacionó el ceremonial obsesivo del lavado de dientes con un desplazamiento meramente simbólico aunque concreto de lo que el muchacho vivía. Juan limpiaba pero terminaba por ensuciar de sangre su boca, Juan limpiaba hasta violentarse y así el espejo le devolvía la imagen de sus padres. Una deducción, tal vez apresurada. Cierta vez José escucho que "a caballo regalado no se le miran los dientes", siempre se preguntó el por qué, cuando infante. Él era regalado, era adoptado. Se sentía como un animal, su padre que era hombre de campo trocaba caballo por vaca, vacas por tierra y un niño que terminó sintiéndose de igual modo, por nada. Él era ese caballo, pero nunca quiso enmudecer. Prefirió mostrar su sonrisa animal reluciente, tal vez teñida del mismo rojo que las vacas que mataría su verdadero padre. 

De árboles y frutos

El fruto que comenzaba a desprenderse de las tan ostentosas ramas, que bramaban y no lo dejaban escapar, al fin no pudo. Mas logro observar como dos hermanos suyos caían perpendiculares a la línea del horizonte y como ellos prácticamente sin esfuerzos mayores eran llevados por la voluntad del viento...Y ese camino se veía tan fructífero y bello, que diría que el atributo de la voluntad lo merecen aquellos que de un leve soplido pudieron alcanzar tan magnánima gloria. Pero cuando llegaron a tal estadio, el árbol disconforme, no sólo extrañaba aquellos bellos frutos que eran parte de sí, sino que además pedía a gritos reconocimientos.Un fruto pensó en el y su futuro.., y decidió esperar hasta que el viento de la madrugada lo llevase hacia un oscuro y viejo árbol que el ya conocía. Árbol seco, sin hojas, ni flores. Su idea, era vivir su vida como fruto maduro en algún lugar a madurar, por un tiempo. El otro fruto decidió dejarse caer por unas depresiones del suelo y quedo junto al árbol que le dio origen.Y decidió reconocerle, y estuvo todo el tiempo a su lado. Ya paso la época en que los frutos caen, pero aquel fruto que me revelo esta historia aun no cayó, esta pudriéndose poco a poco en el árbol.

Recuerdos

El recuerdo me llena de odio,
pues placer solo recuerdo,
y quisiera placer de nuevo,
pero hoy tan solo odio.

Es que odio recordar,
el placer de un recuerdo,
un recuerdo talvez odioso,
por ser tan placentero.

Un recuerdo que fue odio,
en el momento recordado,
tal vez me traiga placer,
por ser recuerdo odiado.

Es que ya es recuerdo,
el odio del pasado,
y si oso recordarlo,
me recuerdo que estoy plácido.

Carta al Supremo

Y desde mi humilde posición yo te prefiero,
¡Ser Supremo yo te adoro desde la Tierra hasta el Infierno!;
y en el caso que cayera en el más profundo fuego,
se que dentro de mi Alma rogaría por tus Cielos.
Es que pido tu clemencia y espero impaciente,
y me culpo por mi culpa y sin embargo soy creyente,
es que quiero que me culpes y me des lo que ya siempre,
en la mano ya me diste y no pude ver de frente.
Es la forma de la hazaña el Dolor y Voluntad,
es sentir desbarrancarse el Placer en Realidad,
es que luego de ser ese que ya no quiera más,
quedará el fantasma de la líbido detrás.

lunes, 25 de abril de 2011

Yo entendido como símbolo/ Fundamentación de la subjetividad del símbolo

Andrés es el eterno símbolo. Es la inicial “a” en un huevillo de pascuas artesanal hecho por una de las mujeres que más repudia. Es distintos apodos como cabezón, cabe y demás. Es un conjunto de pesares que atocigan una conciencia agolpada por ideas, masoquistas, suicidas, en fin, generalmente depresivas. Es aquel muchacho sentado que apoya su pierna izquierda sobre la derecha y piensa en esto simbólicamente, sin saber que su acción en ese presente se transformaría en la imagen mental que permitiría a través de la tinta convertirla en símbolo. Es el hijo de Pablo y Cristina. Es el que nunca se cansará de asociar y representar, el que cuando levanta el brazo hacia arriba identifica un gesto de Hitler suscitando simultáneamente imágenes mentales. Es el que está mirando en este momento las agujas de su despertador azul y amarillo, pensando en una suerte de identificación; las agujas marcando un horario erróneo y el sujeto sintiendo que no encuentra un rumbo, que está por cualquier lado. Mira de nuevo el despertador y se da cuenta que son cinco horas de atraso; modifica el primer pensamiento de desamparo, por uno de temor al atraso. Empieza a  pensar en símbolo el número cinco y se da cuenta que cinco son los años de carrera que debe cursar; además el atraso se mostraba  en el reloj en el número ocho (en lugar del veinte) que en los brazos de Morfeo (horizontalmente) se convierte en infinito, el símbolo más bello para Andrés cuya marca lleva su piel y algunos de sus escritos. Es el que se obsesionó por el número treinta y tres luego de leer una parábola bíblica que así decía: “no erréis las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres”. Luego sólo prestaba atención al número treinta y tres cuando miraba la hora y le parecía algo mágico o Divino; talvez pasaba por alto las demás horas (que parece ser la conclusión más sensata) o realmente el número treinta y tres se le imponía ante sus ojos con mucha frecuencia siendo algo Divino ¿quién sabe?. Lo cierto es que muchas veces al aparecérsele este número hacia la señal de la cruz como un voto de fe, otorgándole un significado Sagrado realmente importante. Es el que luego de imaginarse como un zurdo al apoyar la pierna izquierda sobre la derecha, se piensa como una persona de derecha al apoyar la otra pierna. Es el que vive cambiando las cosas de lugar y por eso no tiene uno, es el que va de casa a casa sin saber si llegó a casa. Es el que muchas veces en vez de decirle “pa” o “pelado” a su padre lo llamo Pablo, por que así se llama el hermano que ofició en su lugar muchos años. Es el que ahora piensa que talvez vive cambiando estructuras por otras, por que así le sucedió a él; desde un cambio abrupto de mudanza de país, hasta hartos cambios de domicilio. Es el que cree conveniente dejar de lado la tercera persona y escribir en primer persona, por que se le ocurrió una brevísima teoría sobre algunas cuestiones referidas a los símbolos; ¡es esto también!, categorización, significación, raciocinio e intuición.                                                                                                            

Dejando al margen los símbolos convencionales (las señales de tránsito, las banderas, carteles luminosos y demás) comienzo a desarrollar lo que probablemente resulte monótono  y ya sabido. Lo escribo por que asi apareció versos arriba de forma tan clara y ejemplificada que incluso a mi me sorprendió. Es que pude apreciar que la subjetividad en el momento de pensar en símbolos parece estar estar estrechamente ligada a la cuestión vivencial. Tomamos símbolos que tienen una historia, una historia compartida con el sujeto. De esto se infieren algunas cuestiones. En primer lugar toda la experiencia sensorial (que forma la historia del sujeto), paralelamente forma la del símbolo que el sujeto lleva en su interior. Como la experiencia sensorial no se acaba sino con la muerte, en vida el sujeto modificará y resignificará el símbolo, pero en su presente de representaciones simbólicas siempre podrá encontrar un rompecabezas de diferentes representaciones que armadas correctamente definen el ser del sujeto, su personalidad. La experiencia sensorial al ser compartida con otros sujetos cuyas experiencias sensoriales son diversas, produce un intercambio simbólico, por lo que nuestra conciencia está ocupada por representaciones de representaciones ad infinitum. Sabiendo esto podemos pensar dos cuestiones: que compartimos patrones representativos por el interaccionismo simbólico, pero el significado último es específico. Sería como decir: ellos me dan el símbolo yo lo desarrollo. Para el yo existe un ellos que comparte su estructura simbólica; cuando esta estructura simbólica recibida se condice con la personalidad del sujeto podemos decir que el símbolo está completamente desarrollado y es específico de ese sujeto. Como la experiencia sensorial de un sujeto siempre será diferente que la de todos los demás, y así también el interaccionismo, el símbolo es infinito, subjetivo y propio de cada persona (cuando desarrollado), aunque atravesado por un ellos de estructuras simbólicas que comparten sus representaciones.

La duda del perro

Golpea. Ladra. Salta en la puerta y grita pero nadie abre. Se cansa, pero vigente se encuentra siempre a la espera. Cuando alguien llega y abre el portal no sabe que hacer. Entrar o no entrar. A veces a falta de calor, salta desesperadamente sobre uno, y la lástima sobre el sensible pesa; pero el peso de la carga propia pesa más, por eso el portal se cierra. Es que no se puede mezclar. El que no tiene modales no puede habitar una casa ordenada y el que habita una casa ordenada la desordena con sus modales. La contradicción sobre el que ve al perro es cada vez mayor, no entiende el ojo tercero como se transforma el pesar del frío y la soledad de los días en un desesperado intento de amor. Un ir y venir constante y una falta de estabilidad agobiante, hacen que el perro de sentimientos bellos y naturales, transforme sus contradicciones en apatía y la misma destruye por dentro pero guarda los olores. Llegado a este punto el perro no quiere entras más en la casa, en realidad no sabe si quiere o no ¿o será que está cansado de sufrir? ¿Por qué será que en la vida, cada vez que se soluciona un problema otro mayor aparece? Esto es tan desesperante como la duda del perro; y no me canso de pensar en que gama de grises los problemas propios se encuentran y si pueden llegar a matices tan oscuros como los de las noches del perro. El perro se fue. Ahora ladra más que antes y parece ladrar de alegría y no de carencia. Siempre lo veo de aquí para allá y me causa gracia sus planificaciones de los días. Su hiperactividad, sus pasos y su mirada han cambiado. Su cara es más huesuda y flaca, ya que ahora no esta todo el día acostado. Es charlatán (a su manera) y conoce toda especie de su género, pero a pocos conoce como un hijo conoce a un padre. Y entre esos pocos estoy yo. El que muchas veces el portal cerró. Es que el perro no tenía cadena y se la pasaba revoloteando todo el tiempo… y yo soy un hombre de tiempos también. Algunas veces veo al perro y se encuentra entre la muchedumbre, riendo y gesticulando, moviéndose como hiperquinético, sin parar, parece muy bien acompañado pero no lo está. Donde abundan los ruidos y las bocinas, predominan más aún las soledades. ¿No ven como entienden los “neutros” el bienestar? Como la coreografía que impone la masa y, cuantos más pasos uno aprenda mejor se sentirá. Las carencias se manifiestan de diferentes formas en el perro y en mí, no se cual manifiesto es mejor, pero al menos se que nadie se puede librar de ellas.      

El mago repugnante, la esclava y el resto

Se ríe, manipula a la gente, los engaña con sus palabras enfermas, se cree muy inteligente. Él se burla de los enmascarados, los que hacen todo como la sociedad lo impone y se ganan la vida, los que mezclan whisky escocés con Criadores para engañar y elevar su estatus. Saca de su galera papeles y palabras y las transforma en dinero y disgusto. Y promete con su invisible galera y esconde debajo de la misma el polvo de la magia.Se mantiene elevado cuando la esclava se acerca y lo hace esclavo. Es que el mago repugnante  luego de generar tanto dolor vive sólo con su polvo y su galera. Y la esclava lo dirige y le obliga a sacar frutos de su arte; pero hoy el mago no conserva siquiera su galera, sino sólo las palabras de sus típicos giones y su polvo energizante. Desaparece entre el polvo y realiza largos viajes mientras la esclava duerme en su lecho. Pero la esclavia ya no precisa instrumentos externos a ellas como la escoba. Hoy se “gana” el pan gracias al mago y el mago se gana su compañía brindándole el pan. Ambos son esclavos, ambos repugnantes. Pero la esclava nunca llegará a ser maga, por que nunca gozó de galera, sino de sombrero de paja, como su pelo y su antigua cama. El resto no tienen figura tan definida. Son parte de mí como el mago (aunque hubiera preferido nunca haberlo conocido) y a la vez yo soy diferente a todos.
Yo soy la búsqueda constante, pero el resto saben todos los caminos de memoria.
Yo soy el de mal genio, el resto utiliza su buen genio para construir.
Yo no soy sensible soy actor, pero el resto actuó en la acción dejando de lado sus pesares.
Yo soy algo extraño, irresponsable, con diferentes estados de ánimo y voluntad.
¿Y el Resto?

El ojo del gigante pequeño

Esto lo tenés que hacer así. Debés crecer personalmente ya afianzarte en tus responsabilidades. Estás perdido. El gigante me apívora. Su ojo transparente puede ver mucho más que el mío, ningún acto humano de él escapa. Es capaz de observar incluso cuando todo visto está, o parece. Es un faro que ilumina la penumbra de los seres; o puede apagarlos aún mas si la luz es muy brillante para ellos y se escapan. El inmenso no sufre por las nimiedades de la vida cotidiana, no es carga para él prácticamente nada y está dispuesto a mostrarnos cuan pequeño somos tan solo actuando. Y es que se mueve y piensa como dos de nuestra especie y construye y edifica sobre ruinas. Nosotros construimos las ruinas en arena y luego con el polvo que el viento genera a través de ella, nos esfumamos. Pero no somos como el ave que revive de cenizas o como el caballo que de la sangre nace y vuela alto, si caemos profundo lapso indeterminado determinará cuando nos levantaremos. Ahora el gigante quiere decidir por mí, ya que yo no puedo. Yo le digo que no lo haga, no es correcto. ¿Cómo puedo aceptar sin más, lo que alguien desde otra perspectiva mental me diga? Sería como que el ojo del gigante, fuera en realidad mi ojo. Podría llenarme de gozo con mis pensamientos y mis abstracciones, pero luego no tendría la entereza suficiente para corresponderlos con mis actos. No entiende. Trato de hacerlo entrar en razón, pero de nada vale. Me confió un secreto, y es que se siente solo. Trató siempre de estar entre pequeños y acostumbrarse y amoldar sus palabras y todo cuanto fuese necesario pero se dio cuenta que no se puede. Cada vez que las cuestiones pasan de ser absurdas a ser reales, su carácter de gigante transluce, y él sin querer mostrar ese lado del todo, lo termina mostrando aún más. Llego a la conclusión que ser gigante es a la vez ser como los demás; chico. Se siente muy bien por dentro y sabe cuanto más es, pero también sabe que no es parte de un conjunto de gigante sino de un conjunto de pequeños. Él no quiere ser así, pero así es.Está entre ellos y si uno ve sólo lo externo no lo reconoce. Pero cuando el juego de las bocas comienza, puede que calle y asienta o termine y empieze el juego.