El fruto que comenzaba a desprenderse de las tan ostentosas ramas, que bramaban y no lo dejaban escapar, al fin no pudo. Mas logro observar como dos hermanos suyos caían perpendiculares a la línea del horizonte y como ellos prácticamente sin esfuerzos mayores eran llevados por la voluntad del viento...Y ese camino se veía tan fructífero y bello, que diría que el atributo de la voluntad lo merecen aquellos que de un leve soplido pudieron alcanzar tan magnánima gloria. Pero cuando llegaron a tal estadio, el árbol disconforme, no sólo extrañaba aquellos bellos frutos que eran parte de sí, sino que además pedía a gritos reconocimientos.Un fruto pensó en el y su futuro.., y decidió esperar hasta que el viento de la madrugada lo llevase hacia un oscuro y viejo árbol que el ya conocía. Árbol seco, sin hojas, ni flores. Su idea, era vivir su vida como fruto maduro en algún lugar a madurar, por un tiempo. El otro fruto decidió dejarse caer por unas depresiones del suelo y quedo junto al árbol que le dio origen.Y decidió reconocerle, y estuvo todo el tiempo a su lado. Ya paso la época en que los frutos caen, pero aquel fruto que me revelo esta historia aun no cayó, esta pudriéndose poco a poco en el árbol.
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