Esto lo tenés que hacer así. Debés crecer personalmente ya afianzarte en tus responsabilidades. Estás perdido. El gigante me apívora. Su ojo transparente puede ver mucho más que el mío, ningún acto humano de él escapa. Es capaz de observar incluso cuando todo visto está, o parece. Es un faro que ilumina la penumbra de los seres; o puede apagarlos aún mas si la luz es muy brillante para ellos y se escapan. El inmenso no sufre por las nimiedades de la vida cotidiana, no es carga para él prácticamente nada y está dispuesto a mostrarnos cuan pequeño somos tan solo actuando. Y es que se mueve y piensa como dos de nuestra especie y construye y edifica sobre ruinas. Nosotros construimos las ruinas en arena y luego con el polvo que el viento genera a través de ella, nos esfumamos. Pero no somos como el ave que revive de cenizas o como el caballo que de la sangre nace y vuela alto, si caemos profundo lapso indeterminado determinará cuando nos levantaremos. Ahora el gigante quiere decidir por mí, ya que yo no puedo. Yo le digo que no lo haga, no es correcto. ¿Cómo puedo aceptar sin más, lo que alguien desde otra perspectiva mental me diga? Sería como que el ojo del gigante, fuera en realidad mi ojo. Podría llenarme de gozo con mis pensamientos y mis abstracciones, pero luego no tendría la entereza suficiente para corresponderlos con mis actos. No entiende. Trato de hacerlo entrar en razón, pero de nada vale. Me confió un secreto, y es que se siente solo. Trató siempre de estar entre pequeños y acostumbrarse y amoldar sus palabras y todo cuanto fuese necesario pero se dio cuenta que no se puede. Cada vez que las cuestiones pasan de ser absurdas a ser reales, su carácter de gigante transluce, y él sin querer mostrar ese lado del todo, lo termina mostrando aún más. Llego a la conclusión que ser gigante es a la vez ser como los demás; chico. Se siente muy bien por dentro y sabe cuanto más es, pero también sabe que no es parte de un conjunto de gigante sino de un conjunto de pequeños. Él no quiere ser así, pero así es.Está entre ellos y si uno ve sólo lo externo no lo reconoce. Pero cuando el juego de las bocas comienza, puede que calle y asienta o termine y empieze el juego.
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