Él era un hombre de mierda. Una mierda de hombre, un humano fecal. Que a la gente con su chusmerío solía impresionar. Y todos escuchaban al son de la melodía: "El programa número uno de la televisión Argentina" Y comenzaba con sus manos a moverse hiperquinético, y hablaba como Adolfo, pues atrapaba al público. Y sus soldados se reían y con él fabulaban, de las vidas de los otros, su vida aseguraban. No era milicia, aunque eran mercenarios, eran pagados para matar psiquis por sus honorarios. Todo deformado, estructuras en ruinas, en este país vivimos "Esta es la Argentina". "Última noticia, pelea de modelos". Tu modelo es la pelea, y tu modelo no es ejemplo. Buscás riña entre la gente, tal vez la encuentres o armés, tu manera irrita tanto, como escuchar hablarte. Vos creaste tu poder y aseguraste tu fortuna, apareciendo como un fantasma, escondido como chusma. Repudio tanto tu fuerza, tu manera de crear diálogos, por que aunque lacra seas, apareces en los diarios. Inteligente rata, escondida entre la mugre, y la mugre quiere ratas, ya son ratas de la mugre. Seguí apareciendo nomás, probablemente te vea, pues tu programa distrae ¡es el reflejo de nuestra miseria!.
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