¿A través de mis ojos no podés ver las
cicatrizes de mi alma?
Algunas heridas todavía cicatrizan, otras se
forman en la tierra en los caminos de las hormigas. Algunos cadáveres se
alimentan de otros y así nunca se termina el ciclo.
-Puedo ver las cicatrizes mi amor, pero no
puedo cargar el peso que te aflige, pues tengo mucho peso que cargar yo
también! Mirame, por favor… ¿Estás acá?
Estaba distante. En aquella civilización, en
aquél surco en el suelo, estaba con ellas. Las hormigas. Ellas seguían
caminando en la tierra seca, en la cicatriz que se abría en el césped y yo era
una cicatriz abierta de tanto caminar en la tierra. Ella insistía, me
preguntaba por que miraba hacia abajo, por que mi cabeza estaba gacha… ¿Cómo
mirar hacia arriba? ¿Qué destino me depararía el movimiento de los astros que
no pudiera predecir en el movimiento de las hormigas?
- Amor mío, no entendés quién soy, que
necesito, no sabés que camino tomar conmigo y yo, estoy encerrado en mi mundo,
en mi camino, pues no conozco tus pesares…, o tal vez, sea demasiado egoísta en
pedir que entiendas los míos y no adivinar los tuyos.
Silencio. Me estrechó la mano, nos levantamos
y sin siquiera darme cuenta pisé el camino de las hormigas, que se alejó de mi
mirada… ya no era mi camino. Pise la cicatriz en la tierra, la civilización autómata
y, lo que era mi reflejo, se poblaba de cadáveres que nunca conocería.
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