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martes, 15 de mayo de 2012

Realidades paralelas


¿A través de mis ojos no podés ver las cicatrizes de mi alma?
Algunas heridas todavía cicatrizan, otras se forman en la tierra en los caminos de las hormigas. Algunos cadáveres se alimentan de otros y así nunca se termina el ciclo.
-Puedo ver las cicatrizes mi amor, pero no puedo cargar el peso que te aflige, pues tengo mucho peso que cargar yo también! Mirame, por favor… ¿Estás acá?
Estaba distante. En aquella civilización, en aquél surco en el suelo, estaba con ellas. Las hormigas. Ellas seguían caminando en la tierra seca, en la cicatriz que se abría en el césped y yo era una cicatriz abierta de tanto caminar en la tierra. Ella insistía, me preguntaba por que miraba hacia abajo, por que mi cabeza estaba gacha… ¿Cómo mirar hacia arriba? ¿Qué destino me depararía el movimiento de los astros que no pudiera predecir en el movimiento de las hormigas?
- Amor mío, no entendés quién soy, que necesito, no sabés que camino tomar conmigo y yo, estoy encerrado en mi mundo, en mi camino, pues no conozco tus pesares…, o tal vez, sea demasiado egoísta en pedir que entiendas los míos y no adivinar los tuyos.
Silencio. Me estrechó la mano, nos levantamos y sin siquiera darme cuenta pisé el camino de las hormigas, que se alejó de mi mirada… ya no era mi camino. Pise la cicatriz en la tierra, la civilización autómata y, lo que era mi reflejo, se poblaba de cadáveres que nunca conocería.

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