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martes, 28 de febrero de 2012

Transición

Confinado a la verdad del muerto,
de estar acostado cuando en realidad
despierto.
Luz me espera en una ciudad
inmunda,
¡levanto la persiana!
Espero que se hunda.
Que se clave al suelo,
yo duermo.
Ya no hay útero o
placenta.
Aunque llores la palmada,
reirás aquel dolor,
que te dio aire y vacío,
amalgamándolos.
Confinado a la verdad
de la mentira; la luz prendida
jugando a escondidas.
Un muerto de verdad,
saberla no hubiese querido.
Un hombre despierto de realidad,
suele quedarse dormido...
Ya no hay espacio en el útero,
en que jugabas a esconderte,
estás confinado a la verdad de la luz,
prendida, mas puedes perderte.

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