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martes, 28 de febrero de 2012

El navegante solitario

Pisar cayéndote,
estrechando la mano cerrada.
Lengua silencio es la hablada.
Tierra firme, mantenete...
El deseo de viajar,
alejándote del mar,
llegando a la orilla,
¡Tierra firme he de pisar!
Leyendas monstruosas,
de engendros y enfermedades,
morbos y otras tantas crueldades
en el mar de la cabeza y sus cosas.
Navegante adelantado,
va solo; amedrentado.
Como bulbo de la proa,
modifica sus estados.
Se recuesta en la cubierta,
y se olvida del timón...
La noche es descubierta,
de sus prendas, en canción.
"Sólo viajo... voy de prisa,
 en los mares solitarios,
 las estrellas, candelabros,
 iluminan mi sonrisa."
"Yo quisiera tierra firme,
noche plácida te extrañaria,
mas aquí,
¿quien me diria que me extraña al irme?"
El timón se estancaría,
la obra viva moriría,
el barco anclado.
Con una botella al costado,
navegante despierta al calor,
eligió el barco; sólo el ve su valor.

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