Hoy miraba a las hormigas en su ritual automáta, en esa rutina, de cortar y cargar hojas, de picar la tierra... Ellas corren desde un principio sin rumbo propio, existe un destino que las marca en la mística de los tiempos. Uno para ellas, inconciente..., trabajos forzosos, constantes, eternos, repetidos.¿Ellas lo sienten? Nunca sabrán si decidieron algo, nunca tendrán conciencia de decidir tampoco..., pero el camino lo abren en la tierra y se chocan entre ellas,no se molestan por esto, viven un eterno deja vú. Pudo una hormiga haber sido conciente por un segundo, desviarse de su camino y en ese momento tropezarse con otro? Tal vez haya existido un lapso de razón incomprensible, cuando un enorme pie ocultó de repente el mundo, y luego ese mundo desapareció de a poco. Todo se puede volver oscuro y así la reina moriría con las larvas. Pero las obreras, las guerreras estériles, las que perdieron su femineidad cargan el peso de una sociedad de mujeres que deben ser fuertes, y sin perder el tiempo comienzan a picar, a cortar y a cargar. Solo una reina
puede dar a luz... Esa sociedad es organizada, muda, no cuenta chistes. ¿Puede sentirse un dolor aún sin ser reflexionado? Viven todo el tiempo cicatrizes en la tierra, ya perdieron el origen, el mismo camino que las hace chocar se empapa de sangre y ellas se ahogan en su propio sudor. Ya no se percibe el dolor, sólo se siente lo terrible como una cotidianeidad de pesos en la espalda y de labores reflejo. Y aunque se sumara algún otro sufrimiento las verías correr igual, por que no tienen otra orden desde un principio. Se van a alimentar de aquellos cadáveres de la historia para mantener a su pueblo satisfecho. Y también de aquellos cadáveres del momento, no importa cuales sean, entre hermanos también se devoran.
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