La tempestad bajo el gran árbol;
eucalipto robusto.
Tus ramas oscilantes dejan caer...
gotas, imágenes, nubes… y cielo.
Firmamento blanco en mi mano,
puedo tenerte tan cerca y tan lejos..
que ya no presto atención a las distancias.
Relámpago luego trueno…
tanta luz, que luego escucho;…
tu cara de ángel formaba,
un destello luego mudo.
Mis pies mojados y fríos,
temblorosas mis manos,
espesa niebla y andamos,
en adoquines viejos mojados.
Dados de manos, sobre la lluvia,
nos detenemos en un manzano,
y mientras cae maduro un fruto,
florece un cuerpo y otro a su lado.
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