Padre deja por un momento de infligirte dañó.
Tus lágrimas son egoístas, tu dolor no es el plato
con el que quiero despertarme o cenar.
Soy una parte de vos que algunas veces...
¡muere por ser vos!
Quisiera ser la Gracia que te ampare
y abrazarte con brazos de Ángel Guardián
Hacerte olvidar las miserias, los vicios.
Sacar a relucir esa sonrisa maravillosa
que aún conservas de infante.
Ser tu terapeuta, tu médico, tu ayuda infinita.
No puedo.
Quiero que no sufras un segundo más,
por que yo soy vos..., ambos estamos sufriendo.
Quisiera ser tu padre y vos mi hijo,
reprenderte, prestarte atención, castigarte.
Luego no te castigarías en el futuro.
Te amo más con el paso de cada lágrima
y de cada segundo que lastima.
Te tengo que amar..., responsabilidad que me camina.
No quiero verte flaco, ojeroso y sin dormir...;
no puedo soportarlo más.
Sos tan débil como el niño frente al mundo
y tan fuerte como para morir y revivir en un instante.
Si tan sólo fuéramos como aquellos...
¡entes sin filosofía ni visión crítica!
Seríamos dichosos como el Rey
que no comprende la nobleza y peso de su cargo.
No usaste la fuerza del Rey sólo retirando la espada de la roca.
Eso era fácil. Aburrido. Lo hiciste. Luego esa roca se hizo
pedazos por que la espada entró y salió reiteradas veces.
En este momento quiero volar Padre, ser una mariposa
multicolor que muera en un día de eterna felicidad junto a vos.
¿Cuánto me queda de vos?
¡¿Cuánto?!
No hay momento que no use tus palabras,
cuente tus anécdotas o tenga tus actitudes.
Queda el hombre de mi vida en mí.
Para siempre.

No hay comentarios:
Publicar un comentario