Situaciones en extremo abusivas con el ser crean a los hombres más fuertes o a los drogadictos inútiles en las esquinas para el funcionalismo capitalista; emerge el dedo que juzga, la mirada que odia o la mano que aplaude a los académicos y científicos. Se olvida de algo el ser, y es que ser, muchas veces, requiere olvidar de distintas formas, masoquistas o superyoicas. El ser se muestra distraído ante la psicología, amnésico ante las viscitudes de los hombres, y es común que así sea para la formación de la identidad individual. Los conceptos comparativos están al acecho desde el primer respiro, prontos para infundir percepciones equivocadas, que por ser sociales, se impregnan como la grasa de la carne a la sartén. Alguna sensibilidad desconocida puede librarnos de desechar la grasa y ser la Carne Social. Una sociedad filantrópica excede la prótesis simbólica cultural de la cual nos valemos o nos hicieron valer los ancestros de nuestros ancestros. Todos neuróticos y problemáticos desde el Principio. Tal vez la única solución es permitirnos darnos cuenta que somos Seres de Tiempo y que el tiempo no corre; nosotros corremos a través de él, siempre, en formas diametralmente opuestas. El ángulo, el patrón óptico de luz, la imagen retiniana fijará el objeto invertido. Las modulaciones y acomodaciones de la imagen dependen de cada quien.

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