La teoría científica busca cimientos sólidos en que apoyarse. Preguntas retóricas suelen utilizarse, pretenden responderse para así no cometer el error de obtener críticas negativas provenientes de diversas subjetividades. Las preguntas que el científico imagina de su público académico son apenas una fracción de lo enigmático, como así también, las que el público académico pretende formular. Se olvidan sucesos inexplicables, que a mi entender, sobrepasan nuestra capacidad de comprensión. La base de lo enigmático, que de cualquier cadena de preguntas científicas puede desprenderse como otro inquirimiento, no haya respuesta.
Bien, la manzana cae del árbol debido a la gravedad. La gravedad es una fuerza que nos mantiene erguidos sobre la tierra. ¿De dónde surgió la tierra? De procesos aburridos de contar que nos permiten regresar en el tiempo millones de años. Luego surgirán otras tantas preguntas que hayaran respuesta.
Finalmente llega la base de lo enigmático. El principio de la creación. Se habla de tiempo y espacio, de fuerzas y de otros tantos conceptos abstractos para intentar explicar lo ininteligible. Tratamos de llegar a través de nuestros propios métodos a terrenos, que tristemente, no podemos abordar con metodología alguna. La base de lo enigmático, paradójicamente, existe en Todo.
Pues, algo hago, siento, existe agua y tierra que utilizó para tomar y cosechar..., ¿por qué puede suceder todo esto? SIEMPRE LLEGAREMOS A LA PREGUNTA QUE NO TIENE PALABRAS PARA PREGUNTARSE. La abstracción infinita no permite explicaciones concretas. Me equivoco. No puedo hablar de abstracción. La base de lo enigmático no puede entenderse con palabras (o a través de cualquier código), aunque esté en todas ellas también.
Finalizo mi humilde texto; la pregunta que no haya palabras para preguntarse jamás será respondida.
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